¿Estás pensando en comprar una sauna? Repasamos las principales diferencias entre las saunas de infrarrojos vs las saunas de vapor o finlandesas.

Que las saunas, en general, tienen un efecto positivo sobre la salud es algo que se sabe desde hace tiempo.

Sabemos, por ejemplo, que su acción es positiva para nuestro cuerpo, ya que regulan el flujo sanguíneo y la tensión arterial, dilatan los bronquios y alivian el dolor muscular y óseo.

Pero también son beneficiosas para nuestra mente. Además del estado de relajación al que nos inducen, fomentan la producción de endorfinas, una hormona que incide en nuestra sensación de bienestar.

Quizá por todos estos motivos, las saunas se están convirtiendo en un producto cada vez más demandado. Y entre las modalidades que más rápidamente están ganando popularidad se encuentran las saunas de infrarrojos, que presentan una serie de características que las diferencian de las tradicionales saunas de vapor, también conocidas como saunas finlandesas.

Así que si tienes pensado comprar una sauna y quieres conocer mejor los tipos de sauna más populares y saber en qué se diferencian, este post es para ti. Vamos a repasar las diferencias entre las saunas de infrarrojos vs las saunas de vapor para que tengas bien claro cuál se adapta mejor a lo que necesitas.

¿Cómo funcionan las saunas de infrarrojos vs las saunas de vapor?

Una de las principales diferencias que presentan los dos tipos de sauna está en su funcionamiento. Este funcionamiento, a su vez, hace que cada sauna genere un tipo de calor distinto, con efectos diferentes sobre el cuerpo y la mente.

#1 – ¿Cómo funcionan las saunas de vapor, finlandesas o de calor seco?

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En el caso de las saunas de vapor, finlandesas o de calor seco, la fuente de calor es una estufa eléctrica con piedras volcánicas o leña que, al calentarse, genera calor seco en forma de vapor.

Este vapor se distribuye hacia arriba dentro del habitáculo, elevando su temperatura hasta los 70-100ºC. Debido a esta temperatura tan elevada, se recomienda moderar el tiempo de uso de este tipo de saunas a unos 15 minutos, 25 como máximo.

#2 – ¿Cómo funcionan las saunas de infrarrojos?

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A diferencia de las saunas de vapor, el calor en este tipo de saunas viene generado por una resistencia eléctrica que desprende rayos infrarrojos que penetran en nuestro cuerpo directamente, sin vapor ni calor. Estos rayos son totalmente seguros para la salud.

La sensación que se tiene al usar una sauna de infrarrojos es muy parecida a la que se tiene estando en contacto directo con el sol. Se genera calor y sudor, pero el calor es directo, no se expande por el habitáculo como sí lo hace el vapor.

En las saunas de infrarrojos, la temperatura es más moderada: suele oscilar entre los 35 y 50ºC. Por este motivo, el tiempo de uso recomendado es algo superior: lo ideal es utilizar la sauna entre 30 y 45 minutos.

 ¿Qué otras diferencias presentan?

Quizá la diferencia adicional más notoria entre las saunas de infrarrojos vs las saunas de vapor es que las saunas de infrarrojos son algo más prácticas a la hora de adaptarse a un uso doméstico.

El consumo energético de este tipo de sauna es muy bajo, el equivalente al de un microondas. Y además puede conectarse sin problema a la corriente estándar a través de una toma de 220v. Es tan sencillo como comprar la sauna, instalarla, conectarla a la corriente y empezar a disfrutarla.

Por su parte, las saunas de vapor también se adaptan bastante bien a un uso doméstico, aunque hay que tener en cuenta que requieren de mayor potencia eléctrica.

También gastan un poco más. Para que se calienten, hay que encenderlas unos 45 minutos antes de usarlas, con lo que su consumo energético no se limita al momento preciso de uso.

¿Qué beneficios pueden obtenerse de las saunas?

Para terminar, vamos a repasar los principales beneficios que puedes obtener de una sauna, ya sea de infrarrojos o de vapor:

  • Alivio del dolor muscular y óseo: si eres un gran deportista y necesitas que tus músculos se recuperen periódicamente, o si sufres dolores de articulaciones o musculares debido a dolencias como la artritis, la fibromialgia o los espasmos musculares, usar una sauna con regularidad es una gran idea.

Las saunas dilatan los vasos sanguíneos y facilitan la circulación de la sangre. Por ello, oxigenan mejor los músculos y las articulaciones, permitiendo que se recuperen y se relajen más rápidamente. Al oxigenar mejor todo el cuerpo, producen una agradable sensación de relajación y bienestar.

  • Eliminación de toxinas: el sudor generado al usar la sauna permite eliminar toxinas muy nocivas, como los metales pesados, el colesterol o la nicotina. Al favorecer la circulación de la sangre, además, previene que la grasa se deposite en tus arterias, previniendo la arteriosclerosis, y también en las zonas de reserva como glúteos o barriga, ayudándote así a combatir la celulitis.
  • Mejora del sistema inmunológico: al aumentar la temperatura del cuerpo, las saunas provocan una especie de fiebre artificial que ayuda a reforzar al sistema inmunitario.

En Poolaria encontrarás los dos tipos de sauna en kits de fácil montaje. Y podrás decidir si montas tu sauna tú mismo en casa o si contratas nuestro servicio de instalación al comprar tu sauna.

Esperamos haber aclarado tus dudas con respecto a las diferencias entre las saunas de infrarrojos vs las saunas de vapor. Ambas son, sin duda, una excelente adquisición si buscas una sauna de uso doméstico fácilmente adaptable a tu ritmo de vida y que te brinde multitud de beneficios a un coste más que razonable.

Imágenes | Pexels, Poolaria.

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